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Guía definitiva para el cuidado de tu camión

Muchos jefes de empresas de transportes o los mismos camioneros nos preguntan cómo pueden optimizar el uso de sus camiones, y precisamente en esta ocasión vamos a ver unos consejos que pueden hacer que el consumo de sus vehículos pesados sea más llevadero, y de paso hacer más compatible con el medio ambiente.

En esta pequeña guía veremos los elementos que influyen en el consumo, algunos consejos para mejorar la eficiencia y finalmente cuidados del motor para alargar su vida útil.

Primero veremos algunos elementos del vehículo que pueden afectar positiva o negativamente al consumo del vehículo:

Presión de las llantas

Una reducción de la presión de las llantas, aumenta el consumo un 2% y reduce su vida útil entorno al15%.

Altas Velocidades

El consumo aumenta al cuadrado con la velocidad. La velocidad óptima para tener la mejor relación rapidez/bajo consumo está entorno a los 80-90 kms/h.

Aire acondicionado:

Pueden disparar el consumo un 20%, no hay que llevar una sauna ni un congelador en la cabina. Alrededor de los  20ºC es una temperatura agradable para todo el año y evitar saltos térmicos con exterior de más de 12º C.

Ventanas cerradas

Si no tenemos sistema de ventilación en el vehículo, no quedará más remedio que bajarlas, pero no es necesario que se bajen a tope, además esto puede favorecer bandazos del vehículo por el viento.

Deflector

Que esté mal alineado con la carga o mal configurado y diseñado puede influir en la estabilidad y el consumo del vehículo, sin embargo uno bien optimizado puede suponer un importante ahorro en carburante.

Luces y aparatos eléctricos

Esto no quiere decir que tengamos apagadas las luces hasta el último momento, pero si que hay que saber que cuantos más aparatos eléctricos o iluminación extra tengamos en nuestro vehículo más consumo habrá: Radio, GPS, DVD, manos libres, lucecitas de colores en la cabina.

Carga

Cuanto más cargado más consumo, sobre todo si la carga no está bien organizada y repartida.

Arrancar el motor sin pisar el acelerador

Transcurrido aproximadamente un minuto iniciaremos la marcha. Un motor necesita 4-5 minutos para alcanzar una temperatura normal de funcionamiento y durante ese intervalo evitaremos funcionar a regímenes altos de giro o con el acelerador a plena carga. También evitaremos largos periodos de funcionamiento al ralentí.

Efectuar los cambios de manera correcta

Hacer los cambios  en la zona de par máximo (zona verde) y tras esta operación el régimen del motor deberá mantenerse dentro de dicha zona. Nunca realizar doble embrague y ejecutar los cambios con rapidez y acelerando tras su realización.

Seleccionar aquellos cambios que permitan al motor funcionar en la parte baja de la zona verde. Esto se consigue circulando en la velocidad más larga posible y con el acelerador pisado a 3/4 de su recorrido. Con cambios automáticos hay que procurar, actuando sobre el acelerador, que el camión circule en la marcha más larga posible.

Mantener una velocidad de crucero estable

Evitando acelerones y frenazos innecesarios y aprovechando al máximo las inercias del vehículo, ahorra combustible. Si un tráiler circula a 80km/h consume 31 litros/100km, el mismo tráiler a 95km/h tiene un consumo de 37/litros / 100km.

Aprovechar la inercia

Cuando sea necesaria una desaceleración, y hasta que sea necesario frenar completamente, levantaremos el pie del acelerador y aprovecharemos la inercia del vehículo en marcha más larga posible. En estas condiciones y hasta llegar a regimenes muy bajos el consumo de combustible es nulo. Utilizar preferentemente el freno motor y evitar el uso innecesario de los frenos de servicio.

Apagar el Motor

En paradas superiores a 2 minutos, y siempre que su funcionamiento no sea esencial para determinados sistemas auxiliares, es aconsejable apagar el motor. El consumo de un motor al ralentí es de 1,5-2 litros/hora.

Planificar la ruta

Busca la ruta más adecuada para la carga y el vehículo que conduces, teniendo en cuenta los horarios de viaje y la climatología, así como las posibles limitaciones al tráfico pesado. Recuerda los tiempos de conducción y descanso para así poder planificar el tiempo de tu viaje. Intenta que el viaje de ida y de vuelta sean con carga: un camión en vacío no es rentable, además será buena idea tener localizadas las gasolineras de la ruta para intentar encontrar aquellas más económicas y que sepamos que la calidad del combustible es correcta, ya que a veces uno descubre que hay gasolineras cuyo combustible “dura menos” de lo que debería… Hay diversas páginas web y apps de móvil que nos indican la gasolinera más próxima así como sus precios lo cual puede ser muy útil a la hora de diseñar nuestra ruta de trabajo.

Cuidar la Aerodinámica

Un buen deflector correctamente colocado es una inversión perfecta, y si tu remolque lleva lona no la dejes recogida cuando circules ya que la fuerza del aire hará que sea menos aerodinámico y más inestable por lo que consumirá más combustible y dificultará la seguridad de la conducción. Por otro lado una correcta distribución de la carga sobre los ejes reducirá los riesgos de movimientos imprevistos, reduciendo brusquedades en la conducción que aumentarían el consumo.

Los motores diésel cada vez son más sofisticados, de modo que resulta más difícil que se dañen, aunque es más caro repararlos.

En los tiempos que corren, ahorrar en la reparación y mantenimiento del camión y alargar su vida útil viene estupendamente. Para hacerlo, te damos una serie de consejos muy útiles y ninguno de ellos te costará dinero, simplemente tiempo y paciencia.

Maneje con suavidad los primeros kilómetros.

Es recomendable que durante los primeros kilómetros de su unidad mantenga un rango bajo de revoluciones, así como que varíe un poco la velocidad de vez en cuando. Lo ideal es que consulte el manual de usuario para obtener mejores resultados.

Debido a que los motores nuevos tienen partes que se necesitan acostumbrar al rol que desempeñan; por ejemplo, los aros del pistón. Estos necesitan amoldarse a los cilindros del motor, por lo que se requiere tiempo y un cuidadoso manejo para que esto se dé debidamente. Si los aros no se acoplan bien, el camión podría comenzar a quemar aceite.

No acelere de más

Al manejar y acelerar muy rápido hace trabajar de más al motor,  ya que se bombea y usa más combustible. Igualmente, obliga a que los pistones y otras partes móviles trabajen a una mayor velocidad que la óptima. 

Cuidado con los cambios

Es importante tener el cambio correcto cuando se va manejando. Si su camión es de transmisión automática, el cambio se hará sólo; no obstante, es importante cuidar que la unidad tenga la velocidad correcta.

Por otra parte es bueno evitar frenar con motor, ya que puede producir un excesivo desgaste en el impulsor. Es mejor usar los frenos cuando se necesite reducir la velocidad, y  después cambiar a una relación menor cuando se esté en la aceleración correcta. Al hacer esto también pondrá menor tensión al embrague y a las partes de la transmisión.

Conduzca con menos carga

El remolcar grandes objetos crea una fuerte tensión en el motor, lo que puede dañar diversas partes y reducir la vida del mismo. Lo mejor es consultar el manual de usuario para no exceder los límites de peso establecidos.

Sigua el plan de mantenimiento

En el libro de mantenimiento de tu coche viene especificado cuándo debes realizar cada revisión y qué tipo de aceite y de repuestos debes utilizar exactamente. Respeta los intervalos y utiliza siempre recambios con las especificaciones indicadas, pues de lo contrario el motor podría sufrir averías de diverso tipo.

No parar de repente el motor

Si durante los últimos cinco minutos has circulado por autopista o has subido un puerto de montaña, no detengas el motor hasta que haya pasado en torno a un minuto: el aceite caliente acumulado en la turbina puede carbonizarse, y eso terminará por romper el turbo.

Tanquear a tiempo

Intenta tanquear, como mucho, cuando el indicador de combustible indique que queda un cuarto de depósito. Las impurezas del combustible se acumulan en el fondo del depósito y si lo apuramos, pueden pasar al sistema de alimentación; si ocurre se podrán dañarán los inyectores o la bomba de inyección.

Cuidado con el tanqueo

Si ves que un camión cisterna está recargando los tanques de la gasolinera, no eches combustible a tu camión porque entrarán impurezas y humedad procedente del carburante o de los tanques en el depósito, si esto ocurre, se podrá ver afectado  el sistema de inyección.

Vigila nivel de aceite

Llevar un nivel de aceite muy bajo provocará serias averías en el turbo o en el propio motor, principalmente. Por su parte, llevar demasiado aceite también puede dañar el turbo o reventar manguitos por un exceso de presión. Para evitarlo, revisa el nivel una vez al mes con el motor frío y en llano, y asegúrate de que se encuentra entre el máximo y el mínimo. Si fuese necesario rellenar, emplea un aceite igual que el que te hayan puesto en la última revisión.

Espera 10 segundos a que el motor se caliente

Si el motor está frío, espera unos 10 segundos a ralentí antes de comenzar a circular: te asegurarás de que la bomba del aceite ha tenido tiempo suficiente para que el aceite haya comenzado a lubricar todo el motor. Por otro lado, no aceleres a fondo ni superes las 2.500/3.000 rpm hasta que el indicador de temperatura del motor de la instrumentación no marque su temperatura normal –unos 90ºC–; si no tiene ese reloj, basta con que no ‘pises’ a fondo durante los primeros 7 u 8 minutos porque aceleraríamos el desgaste interno de las piezas del motor y, con ello, su vida útil.

Purga el filtro de diésel

El filtro de diésel cuenta con un sistema para filtrar la humedad que contiene el carburante; si esa humedad llegase al sistema de inyección, rompería la bomba de inyección o los inyectores. Por eso, cuando revises tu coche, pide que te lo purguen.

Cambie el filtro de combustible

Cambia el filtro de combustible cada 60.000 km como mucho. Reducirás las posibilidades de que entren impurezas al sistema de inyección.

Ojo a las revoluciones

Circular con el motor por debajo de 2.000 rpm y acelerar sin reducir de marcha produce dos problemas a mediano plazo. Por un lado, se genera mayor carbonilla en la combustión, algo que acorta la vida de la válvula EGR -se atasca; notarás que el motor pierde fuerza-, del catalizador. Por otro, las partes internas del motor sufren más, provocando desgastes prematuros, mayores vibraciones.

Detrás de todo gran hombre hay una gran máquina.

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